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lunes, 15 de enero de 2018

BLOQUE 6: LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

Bloque 6: LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

La geografía de la población estudia las relaciones entre la población y el espacio. Suelen ser objeto de estudio el movimiento natural de la población (nacimientos y muertes) y los movimientos migratorios (Inmigración e emigración). 

Las fuentes demográficas
En España tenemos una serie de fuentes demográficas que nos sirven para analizar los movimientos naturales de la población española. Las más importantes son:
·         El censo, recuento individualizado. Recoge datos demográficos, económicos, culturales y sociales de la población del país. Se realiza cada 10 años en los acabados en 1. El último fue en el 2011.
·         El padrón municipal, registro de los vecinos de un municipio (pueblo o ciudad que una persona vive). Recoge datos demográficos, económicos y sociales en menor número de datos que el censo. Se actualiza el 1 de enero de cada año y es dinámico se modifica constantemente por nacimientos, defunciones y  cambios de residencia. Es muy útil para analizar los movimientos migratorios.
·         El registro civil anota nacimientos, matrimonios y defunciones de todos los individuos.
Otras fuentes: estadísticas y encuestas realizadas de forma periódica por el INE o por entidades privadas. Con estos datos el INE elabora estadísticas de Movimiento Natural de Población.

La distribución de la población                                                                   
1.  Características de la distribución

La población total de España ascendía en 2017 a 46,528 millones personas. Su distribución espacial se analiza mediante la densidad de población, que relaciona la población de una zona con su superficie en kilómetros cuadrados. Se suele analizar los datos obtenido de la siguiente forma:

 Menos de 1: extremadamente baja // 1-25: muy baja  // 25-50: baja  //50-100: media //  Más de 100: alta

La densidad de población española ha aumentado a lo largo del tiempo hasta alcanzar 92.3 hab/km2 (2017), un valor moderado e inferior a la media europea (110 hab/km2). Sin embargo, esta cifra media esconde fuertes desequilibrios espaciales.

–  Las áreas de alta densidad, se localizan en Madrid, la periferia peninsular (sobre todo en el área Mediterránea), Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla con más de 120 hab/km2.

–  Las áreas de baja densidad, se sitúan en el interior peninsular, correspondiendo las cifras más bajas, a algunas áreas de montaña (menos de 10 hab/km2).



2.  Factores explicativos de la distribución

Los factores explicativos de la distribución de la población son naturales (clima, agua o relieve) y humanos; principalmente, los acontecimientos políticos y las actividades económicas. Su incidencia ha variado a lo largo de la historia:

a)  En la época preindustrial, de economía básicamente agraria, tuvieron más peso los factores naturales, de modo que las mayores densidades se situaban en las costas, valle de los ríos y yacimientos mineros. No obstante, también influían los factores humanos como la capitalidad de un reino (Córdoba, Toledo, Madrid o León). Así, Hasta en el siglo XVI, Castilla alcanzó una gran prosperidad económica, y se convirtió en la zona más poblada de la Península. Sin embargo, en el siglo XVII, la crisis económica y demográfica, de la que Castilla tardó más en recuperarse, dio lugar a movimientos de población hacia la periferia o hacia el continente americano. El vaciamiento de la población se produjo, con más fuerza, en las zonas mesetarias y áreas de montaña. Durante el siglo XVIII, y a consecuencia de las mejoras de las condiciones de vida de la población, se produjo una recuperación de la población española, aunque con un fuerte desequilibrio, siguiendo en el interior peninsular, el área menos densamente poblada. Para ello, los monarcas ilustrados acudieron a planes de repoblamiento de zonas casi despobladas, con el plan de ministro Olavide para repoblar Sierra Morena.

b)  En la época industrial, entre mediados del siglo XIX y la crisis de 1975, se consolidaron y agudizaron los contrastes en la distribución de la población. En esta época, los factores físicos perdieron importancia, en favor de los factores humanos, principalmente económicos. Las zonas industriales, (País Vasco, Madrid y Cataluña) y el boom del turismo (costa Mediterránea), acentuaron los desequilibrios territoriales. Se inicia en este periodo, el éxodo rural y el despoblamiento del interior. Es la época del crecimiento urbano y los planes de urbanización.

c)  En la época postindustrial, a partir de la crisis de 1975, tienden a mitigarse los contrastes. Se promueven procesos de desconcentración demográfica y económica que favorecen un mayor equilibrio. Se busca la calidad de vida y parte de la población abandona las grandes ciudades para asentarse en núcleos urbanos de menor tamaño. Las grandes ciudades se estancan en su crecimiento en favor de las ciudades cercanas. Se empieza a revitalizar algunas zonas rurales.


El movimiento natural de la población española.

El movimiento natural de la población es el crecimiento o decrecimiento de la población de un lugar por causas naturales; es decir, por el balance entre la natalidad (9.2%0 en 2017) (número de nacimientos en una población en un año) y la mortalidad (8.8 %0) (número de defunciones en una población en un año).
El crecimiento natural o vegetativo es la diferencia entre la natalidad y la mortalidad. Existen diversas tasas para medir factores relacionados con el movimiento natural de la población. En 2015 e decrecimiento natural se situaba en torno al 0.4%0. En el año 2017, la natalidad ha sido más alta que la mortalidad por lo que, el crecimiento natural de la población española es ligeramente positivo (mueren menos personas de las que nacen).

1.  Los regímenes demográficos

En la evolución del movimiento natural de la población española se distinguen diversas etapas o regímenes demográficos a lo largo de los cuales la natalidad, la mortalidad y el crecimiento natural presentan rasgos homogéneos. Estas etapas son el régimen demográfico antiguo (altas tasas de natalidad y mortalidad con crecimientos naturales débiles), la transición demográfica (descenso de la tasa de mortalidad) y el régimen demográfico moderno (bajas tasas de mortalidad y natalidad con crecimientos bajos). El paso de unas etapas a otras ha sido más tardío que en otros países europeos debido al retraso en la implantación de la revolución industrial, la mentalidad tradicional y el retraso económico.

1.1.  El régimen demográfico antiguo: hasta principios del siglo XX

El régimen demográfico antiguo se mantuvo en España hasta principios del siglo XX. Se caracteriza por altas tasas de natalidad y de mortalidad y por un crecimiento natural bajo con momentos incluso, de descenso de población.

La natalidad presentaba valores elevados debido a las siguientes causas principales:

1.      El predominio de una economía y una sociedad rurales.
2.      La inexistencia de sistemas eficaces de controlar los nacimientos.
3.      Escaso papel de la mujer en la sociedad y en la toma de decisiones en la planificación familiar.
4.      La fuerte influencia de la Iglesia que preconiza unas familias con elevados número de hijos.


La mortalidad general era alta y oscilante. Sus causas eran el bajo nivel de vida y las precarias condiciones médicas y sanitarias como: la dieta alimenticia era escasa y desequilibrada. Las enfermedades infecciosas producían muchas defunciones.
Además de la elevada mortalidad general, había momentos de mortalidad catastrófica causada por epidemias, guerras y malas cosechas.
La mortalidad infantil presentaba también valores elevados (escasa salubridad en los partos y mala alimentación de las madres y los hijos). La esperanza de vida era baja, en torno a los 30-35 años.

Como consecuencia de las altas tasas de natalidad y de mortalidad, el crecimiento natural era bajo con momentos de moderado crecimiento, como los siglos XVI y XVIII y de retroceso o estancamiento, como los siglos XIV y XVII.


1.2.  La transición demográfica: 1900-1975


La transición entre el régimen demográfico antiguo y el actual tuvo lugar entre 1900 y 1975 paralelamente a la modernización e industrialización del país. En comparación con otros países de Europa occidental, se inició más tarde.

La natalidad descendió de forma suave y discontinua.

–  En los años veinte (1920-1930), la natalidad se recuperó del descenso iniciado a principios de siglo gracias a la prosperidad económica.
–  Entre 1930 y 1956 se reanudó el descenso. Las causas fueron la crisis económica de 1929 y la inestabilidad política de la Segunda República (1931-1936); la Guerra Civil (1936-1939 y los años de crisis de la postguerra.
–  Entre 1956-1965 tuvo lugar una recuperación de la natalidad que algunos autores interpretan como el baby boom posbélico retrasado. Se debió al desarrollo económico que siguió al final del bloqueo internacional y de la autarquía, la mentalidad católica de las familias y la política natalista del régimen. En esta década se inicia la emigración de muchos españoles a Europa, lo que disminuirá el crecimiento, sobretodo, a finales de la década y a principios de la siguiente.
–  Entre 1965 y 1975 (últimos años del desarrollismo) disminuyó de nuevo el tamaño de la familia. La causa fue la consolidación de un modo de vida industrial y urbana, con graves problemas de vivienda, que redujo el valor económico de los hijos. A esto hay que añadir el papel nuevo de la mujer, que se incorpora al mundo laboral y aumenta su papel en la toma de decisiones en la planificación familiar.


La mortalidad general descendió de forma acusada y continua. Las causas se pueden sintetizar en las siguientes:

1.        El incremento del nivel de vida se manifestó en la mejora de la dieta y en el crecimiento del nivel educativo y cultural, que permitió intensificar la prevención y abandonar costumbres tradicionales nocivas para la salud (Excepto el periodo comprendido entre el 36-50 que son los años de guerra,  hambre, racionamiento y enfermedades infecciosas como el tifus o la tuberculosis) que  junto con los avances sanitarios que consistieron en una mejora de la higiene privada y pública: servicios  de agua potable, alcantarillado, recogida de basuras).
2.        Los avances médicos más destacados fueron las vacunas y la comercialización de los antibióticos y la extensión de la sanidad pública (seguridad social). Los avances sanitarios consistieron en la mejora de la higiene privada y pública (servicios urbanos de agua potable, alcantarillado y recogida de basuras).
3.        La mortalidad infantil también disminuyó por los avances médicos y de higiene en el parto. La esperanza de vida se elevó hasta superar los 70 años.

Como consecuencia, el crecimiento natural de la transición fue alto, especialmente entre 1920-1965, cuando la mortalidad descendió fuertemente, mientras la natalidad pasaba por dos máximos separados por la Guerra Civil. Desde 1965, el crecimiento se recortó, al estabilizarse la mortalidad en cifras bajas, extenderse la emigración europea y restablecerse el descenso de la natalidad.



1.3.  El régimen demográfico actual: a partir de 1975                                       
  
                          
El régimen demográfico actual se extiende desde 1975 hasta nuestros días. Este nuevo régimen se caracteriza por los siguientes hechos:

La natalidad descendió a partir de 1975 hasta situarse en cifras bajas. En esta situación se distinguen dos momentos:

–  Entre 1975 y 1998 tuvo lugar un brusco descenso de los nacimientos. Así, en 1981, el índice sintético de fecundidad alcanzó la cifra de 2,1 hijos por mujer –el límite que permite reemplazar a la población y continuó decreciendo hasta alcanzar su valor mínimo en 1998 (1,15 hijos por mujer).

Las causas han sido:

o    La situación económica ha retrasado la edad del matrimonio, con el consiguiente acortamiento del período fértil de la mujer. Además la incorporación de la mujer al mundo laboral fue masiva, reduciéndose así el tiempo para poder tener y cuidar hijos. Las leyes españolas nunca han sido favorables en la conjugación entre vida familiar y vida laboral.

o    La sociedad española ha experimentado cambios de mentalidad y de valores desde la transición a la democracia (1975) que han colaborado al descenso de la natalidad. Se han difundido los anticonceptivos y se ha legalizado el aborto en ciertos supuestos. Además, los gastos que ocasionan y la dedicación que requieren los hijos compiten con el deseo de los padres de disponer de más ingresos para el consumo y de más tiempo libre para el ocio.

–  Desde 1998, la natalidad ha experimentado una ligera recuperación debida a la inmigración aunque, tras la crisis del 2008, las cifras de nacimientos se ha vuelto a atascar. En el año 2015, se ha confirmado un cambio de tendencia en el comportamiento de la población en España, la mortalidad ha sido más alta que la natalidad por lo que, el crecimiento natural de la población española en negativo (mueren más personas de las que nacen).

Las tasas de fecundidad femenina se han estancado y se cifran en torno a los 1.3 hijos por mujer, lejos del 2.01 necesario para el relevo generacional.


La mortalidad general se mantiene en cifras bajas, aunque desde 1982 experimenta un ligero ascenso debido al envejecimiento de la población. En la actualidad, la tasa de mortalidad en España alcanza casi el 9%o. Las causas de la mortalidad general han cambiado. Disminuye la importancia de las enfermedades infecciosas y aumentan las llamadas tres "C": enfermedades cardiovasculares, cáncer y accidentes de carretera. Además, están creciendo las enfermedades ligadas al envejecimiento, como el Alzheimer o demencia senil, y las enfermedades degenerativas, y las llamadas “enfermedades sociales”, relacionadas con ciertos estilos de vida y hábitos sociales, como el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción.

La mortalidad infantil es hoy muy baja y principalmente neonatal en torno al 3.32 (2015) niños muertos por cada mil antes de cumplir el año.
La esperanza de vida ha aumentado también gracias a los progresos de la medicina hasta los 83.3 años en 2016. La mujer vive más años, 85.2, mientras que el hombre llega a los 80.2.

–  Por sexos, la esperanza de vida es mayor para las mujeres. En la actualidad, estas diferencias tienden a reducirse, debido a la aproximación del estilo de vida entre ambos sexos.
–  Por edad, las mayores ganancias en esperanza de vida desde 1975 se registran en el grupo de las personas más ancianas.
–  Por estatus social, la esperanza de vida es más alta cuanto mayor es la cualificación profesional y el nivel económico.


El crecimiento natural en el régimen demográfico actual descendió hasta 1998. Desde entonces ha crecido levemente debido a la ligera recuperación de la natalidad gracias a la aportación de la emigración extranjera hasta el 2014. En la actualidad, el crecimiento de la población española es negativo a partir de 2015, las defunciones están superando a los nacimientos. Con estas perspectivas, la población española está atascada, en retroceso y cada vez más, envejecida

2.  Los desequilibrios territoriales en el movimiento natural de la población

Actualmente, todas las comunidades autónomas poseen bajas tasas de natalidad, de mortalidad y de crecimiento natural. No obstante, existen ciertos contrastes y desequilibrios evidentes. Esta estructura depende a su vez de causas heredadas y actuales:

–  Las causas heredadas son el distinto comportamiento tradicional de la natalidad y las diferencias de desarrollo económico, causantes de las migraciones. Aún hoy, existen ligeros cambios de comportamiento entre las provincias con predominio de la vida rural o con ciudades pequeñas y medias, que las provincias dominadas por las grandes áreas metropolitanas.

–  Las causas actuales son los nuevos factores de desarrollo económico a partir de la crisis y la inmigración extranjera, que desde 1998, aporta población joven y aumento de la natalidad. A partir de 2008, a consecuencia de la crisis, algunas regiones han sufrido más el descenso de la natalidad que otras, aunque, en líneas generales, todas se vieron afectadas. Las más afectadas, las menos dinámicas, las de interior peninsular.

a)        Las comunidades autónomas con mayor dinamismo demográfico
En general, presentan una estructura demográfica relativamente más joven, causada por un comportamiento tradicional más natalista (Andalucía, Murcia, Baleares, Cataluña y las ciudades de Ceuta y Melilla), por haber sido foco de inmigración interna en épocas pasadas (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares) o por recibir una fuerte inmigración extranjera.


b)       Las comunidades autónomas en declive demográfico (Galicia, el Norte y las comunidades del interior peninsular), por la prolongada incidencia de la crisis industrial de 1975 y por contar en la actualidad con menor inmigración extranjera.

Con todo, España tiene una densidad de población de 92 habitantes por kilómetro cuadrado, con densidades mayores en la costa y en la capital, y vacíos demográficos en el interior. Los motivos económicos son los causantes de estos desequilibrios



Las migraciones son los movimientos de población en el espacio.
Emigración, salida de población de su lugar de origen o nacimiento.
Inmigración, llegada de población a un lugar de destino por distintos motivos.
Saldo migratorio es el balance entre la inmigración y la emigración. SM= I-E  si es positivo, indica inmigración, si es negativo, emigración



1.- Las migraciones interiores
Son los  movimientos de población dentro de las fronteras de un país.

1.1.  Las migraciones interiores tradicionales

Las migraciones tradicionales se desarrollaron desde el siglo XIX hasta 1975. Los motivos eran laborales y los flujos unidireccionales, del campo a la ciudad (éxodo rural) para trabajar en la industria o en los servicios. El perfil era de una persona joven poco cualificada, dedicada al campo y que, por la mecanización de las áreas rurales, se ve en la obligación de acudir a la ciudad en busca del empleo creciente en la industria, primero, y los servicios, después.

Los tipos de migraciones fueron
-       Estacionales y temporales, para trabajar en la agricultura o en la construcción.
-       Definitivas del campo a la ciudad para conseguir trabajo o ingresos más altos.

Las migraciones tradicionales tuvieron su auge entre el último tercio del s. XIX y la década de 1960. En un principio, tenían voluntad de retorno: Siega, vendimia, recolección de aceitunas, también se desplazaban a las ciudades a trabajar en las épocas del año en las que el campo no daba tanto trabajo. 
Éxodo rural: tuvo lugar entre 1900-1975. Es una migración entre áreas rurales y urbanas con carácter definitivo o de larga duración. Motivación económica.  Los lugares emisores son ambas Castillas, Extremadura, Aragón, Galicia y Andalucía Oriental. Se dirigían a Cataluña, País Vasco y Madrid primeramente, más tarde también a las nuevas áreas industriales del Mediterráneo y  el valle del Ebro y a las zonas turísticas de Levante, Baleares y Canarias. Se pueden distinguir tres etapas:
o          Primer tercio del siglo XX: La filoxera y el inicio de la mecanización trajo un exceso de mano de obra que se dirigió a Madrid, Barcelona y el País Vasco. En muchos caso era una migración en Cascada: aldea-cabecera comarcal-capital de provincia- metrópoli 
o          Durante la guerra civil y la posguerra: Las duras condiciones de vida  hace que el proceso se estanque y que incluso aumente el número de regresos de la ciudad al campo. 
Entre 1950-75: Es cuando el proceso alcanza su mayor volumen, las causas habría que buscarlas en  la mecanización del campo, el desarrollo de la industrialización en las ciudades y el boom turístico.  Así las zonas de destino se ampliaron y formaron dos ejes peninsulares el del Mediterráneo –desde Gerona a Alicante- y el del Ebro- desde el País Vaco a Tarragona-. A ello se le unía Madrid, las Islas Baleares y Canarias.  La migración iba directamente hacia las grandes ciudades

Las consecuencias de las migraciones interiores tradicionales.

Las migraciones interiores tradicionales, especialmente el éxodo rural, han tenido numerosas repercusiones:

–  En el plano demográfico son las responsables de los desequilibrios en la distribución de la población: vaciamiento del interior y grandes densidades en la periferia. También han influido en la estructura por sexo y por edad al ser el hombre tradicionalmente el emigrante, más que la mujer.

–  En el plano económico, en las áreas rurales, en un primer momento, las migraciones permitieron aumentar los recursos de la población, pero con el tiempo fue, pues al marchar la gente más joven y capacitada, descendieron la productividad y el rendimiento. En las ciudades, la inmigración masiva provocó problemas de suelo, vivienda, circulación, equipamientos y servicios.

–  En el plano social se produjeron problemas de asimilación, al pasar los emigrantes de una comunidad rural, a una gran sociedad urbana y competitiva. La integración no se produce en general hasta la generación siguiente. El desarraigo de los emigrantes rurales a la ciudad fue intenso, sobre todo en Cataluña y País vasco (charnegos y maquetos).

    – En el aspecto medioambiental, en las zonas de procedencia de los emigrantes quedaron abandonados y se deterioraron ecosistemas tradicionales; sobre todo, de montaña. En las grandes ciudades, el crecimiento acelerado debido a la inmigración creó problemas de contaminación atmosférica, ruido, etc.

1.2.  Las migraciones interiores actuales

Las migraciones actuales se desarrollaron desde 1975. Los motivos son más variados: laborales residenciales y de retorno. Los flujos pluridireccionales, se dirigen hacia municipios urbanos de otras provincias,  medianos y pequeños, incluso rurales. El perfil es diverso persona joven, mayor,  poco cualificada o cualificada.
Desde 1975, el éxodo rural decayó. Con la crisis las antiguas áreas migratorias como eran el País Vasco, Cataluña y Madrid perdieron su atractivo y el saldo migratorio fue negativo o se redujo sustancialmente (salvo Madrid). Se produjo el retorno de antiguos emigrantes jubilados y de parados a sus áreas de origen. Actualmente el éxodo rural presenta valores muy bajos. Los emigrantes se dirigen a los centros de actividad económica de su propia provincia o CC.AA.


Las consecuencias de las migraciones interiores actuales


– Las migraciones laborales acrecientan los desequilibrios demográficos y económicos entre las regiones y en el interior de las comunidades autónomas y provincias. El turismo, el comercio y la administración se convierten en los sectores claves de atracción migratoria. En menos medida destacamos la construcción y las actividades agrarias, con un carácter más estacional.

– Las migraciones residenciales intraurbanas causan el envejecimiento de las áreas urbanas centrales emisoras e incrementan la población de las periferias receptoras, que exigen dotaciones de equipamientos y servicios. Además, muchas áreas urbanas se convierten en lugares de trabajo y pierde el factor residencial al ser los precios del suelo muy altos.

– Las migraciones de retorno de emigrantes provocan el sobreenvejecimiento en las zonas receptoras de jubilados. Por otra parte, la instalación jóvenes neorrurales con hijos en pueblos casi deshabitados puede incidir positivamente en el mantenimiento de escuelas y de actividades tradicionales.

– Los movimientos pendulares relacionados con el trabajo ocasionan problemas de circulación en los accesos a las grandes ciudades en las horas punta, fines de semana y los relacionados con el ocio. Esto trae un incremento de los ingresos en las zonas receptoras.
2.- Las migraciones exteriores
Son movimientos de población fuera de las fronteras del propio país. Desde mediados del siglo XIX y hasta la crisis de 1975, España fue un país de emigrantes. El destino, América y Europa occidental.
2.1. Emigración transoceánica o a ultramar
Aunque hubo un importante foco de emigración de valencianos hacia la nueva colonia francesa de Argelia, el principal foco de interés del emigrante español se dirigió a América Latina.
Etapa de auge hasta 1914 que se inicia la Primera Guerra Mundial. Los países latinoamericanos necesitaban inmigrantes para explotar sus recursos y construir grandes infraestructuras cono el canal de Panamá, ferrocarriles y puertos. Fue una salida para los jóvenes que no podían vivir del campo. La mayoría procedían de Galicia, Asturias y Canarias y su destino: Argentina, Cuba y Brasil. Las dos últimas necesitaban mano de obra tras la abolición de la esclavitud. Perfil de emigrante: varón, soltero de baja cualificación
Etapa de caída de la emigración (1914-1945) debido a las guerras, crisis de 1929 y posguerra que ocasionó dificultad para salir al exterior por bloqueo internacional a España.
Etapa de recuperación de 1945 a 1960 por levantamiento del aislamiento internacional por parte de la ONU y el cambio de actitud de Estados Unidos respecto al régimen de Franco. Los emigrantes siguen siendo gallegos mayoritariamente, como destino se une Venezuela a los anteriores. El perfil cambió, ahora son familias  y los trabajadores tienen mayor cualificación, son técnicos y agricultores preparados para poder desarrollar la economía e industria de los países receptores.
Etapa de descenso desde 1960 provocada por un declive en la economía latinoamericana. En la actualidad predominan los retornos aunque existen emigraciones de técnicos de alta formación reclamados por las multinacionales españolas que tienen negocios allí.
2.2. Emigración a Europa
Hasta mitad del siglo XX fue escasa y estacional, procedente del campo. También se fueron refugiados políticos de la Guerra Civil.
El periodo de mayor auge fue de 1950 a 1973. Se trató de una emigración permanente. En Europa tras la Segunda Guerra Mundial, para la reconstrucción económica se necesitaban muchos trabajadores que no se cubrían con los del país. Por parte de España, favoreció la emigración  el fuerte crecimiento demográfico de estos años, la escasa industrialización de nuestro país y los elevados salarios europeos.                                                                     El perfil de los emigrantes: jóvenes poco cualificados,  procedían de todas las regiones de España y los destinos principales fueron Francia, República Federal Alemana y Suiza. Desempeñaron los trabajos menos cualificados y peor retribuidos en la minería, la construcción la industria y el servicio doméstico.

A partir de 1973 la emigración decayó. Muchos regresaron. Ahora se mantiene una emigración temporal para trabajar en tareas agrarias o de construcción. En total, casi 2 millones de españoles salieron hacia Europa en esos años.

2.3. Consecuencias de la emigración al exterior

Las migraciones exteriores, primero, a América Latina y, más tarde, a Europa han tenido importantes consecuencias demográficas, económicas y sociales.

a)  Las consecuencias demográficas se manifestaron en la disminución de los efectivos de población españoles y en su distribución, pues la distinta participación de las regiones en las corrientes migratorias ha contribuido a los desequilibrios actuales en el reparto espacial de la población.

b)  Las consecuencias económicas fueron por una parte positivas, pues aliviaron el fuerte crecimiento natural y el paro; además las divisas enviadas por los emigrantes contribuyeron a financiar el desarrollo económico español y a reducir el déficit comercial. Pero también hubo consecuencias negativas, porque muchos ahorros no favorecieron a las áreas de partida de los emigrantes, ya que los bancos los invirtieron en las zonas más desarrolladas.

c)  Las consecuencias sociales en los países de destino fueron el desarraigo, al incorporarse a sociedades cuya lengua y costumbres desconocían; las penosas condiciones de vida, alejados de la familia y en viviendas de poca calidad. 

2.4. La emigración exterior en la actualidad
España ha dejado de ser un país de emigración. Razones: mayor formación de la mano de obra, aumento del nivel de vida y competencia para encontrar puestos de trabajo, en los peor remunerados  se compite con otros emigrantes de países menos desarrollados y en los mejor pagados con los nacionales.
Tras la crisis de 2008, el panorama vuelve a cambiar, la entrada de emigrantes es cada vez menor, mientras que aumentan el número de salidas de españoles hacia el extranjero. El perfil de emigrante también cambia, siendo ahora un joven, de ambos sexos y con formación alta, quienes buscan trabajo en aquellos países europeos y americanos que posibilitan mayores oportunidades de empleo.

3. La inmigración extranjera

3.1.  Características de la inmigración extranjera

 España está recibiendo un  elevado volumen de inmigrantes. Así, en 2016, la población extranjera superaba los 4,41 millones. Se diferencian los extranjeros nacionalizados, españoles de pleno derecho; los inmigrantes legales, que mantienen su nacionalidad y los ilegales, que no están regulados por las administraciones.

Las causas por parte española, son necesidad de mano de obra  en empleos de baja cualificación: en construcción, agricultura, pesca, minería y servicios personales y limpieza. Las regularizaciones de inmigrantes ilegales  y el reagrupamiento familiar, han atraído a nuevos inmigrantes. Proceden de  África (Magreb y países Subsaharianos) y por los lazos histórico-culturales de América Latina. También personas del centro y norte de Europa (muchos son jubilados con nivel de vida medio-alto), otros, de países del Este.
 Por parte de los inmigrantes extranjeros influyen motivos económicos (posibilidades de trabajo o de negocio) y motivos políticos (persecuciones, falta de derechos políticos). Su destino principal son las comunidades con grandes centros urbanos y de servicios: Recientemente, la saturación del mercado laboral de estas regiones ha provocado algunas migraciones hacia las comunidades del interior y del Cantábrico.
  
3.2.  Consecuencias de la inmigración
  
a)  Consecuencias demográficas: Los inmigrantes han contribuido decisivamente al crecimiento demográfico.

b)  Consecuencias económicas: La inmigración aporta población activa, que desempeña las tareas más duras y peor remuneradas, colabora al crecimiento del PIB, aporta más dinero a las arcas públicas del que consume en educación y sanidad.

c)  Consecuencias sociales destacamos las siguientes:
–  Han surgido actitudes xenófobas o racistas.
–  Muchos inmigrantes sufren duras condiciones laborales
– Las dificultades de integración, debidas a las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas, pueden suscitar tensiones con la población autóctona.

3.3.  La política inmigratoria española

España lleva a cabo una política inmigratoria con el fin de que la inmigración resulte beneficiosa para todas las partes implicadas.

a)  El marco de la política inmigratoria está constituido por:

–  La política de la UE sobre asilo e inmigración. Supone el establecimiento de un sistema común de asilo y de visados y la cooperación de los miembros contra la inmigración clandestina.

–  La Ley de Extranjería regula todos los aspectos de la inmigración: entrada en el país, modalidades de presencia (estancia o residencia), derechos y libertades, condiciones de trabajo y procedimiento de expulsión o repatriación.

Con los últimos atentados vividos en París y Bruselas, la UE está planteando una nueva política de inmigración con el objetivo de mejorar la seguridad aumentando el control y endureciendo las políticas comunitarias en este sentido.

b) Las medidas principales de la política de inmigración española son las siguientes:

– La colaboración con los países emisores en el control de la emigración.
– La ordenación de los flujos, determinando el tipo de inmigrantes que necesita España y organizando su llegada mediante la firma de convenios con los países de origen.
– El impulso de la integración de los inmigrantes.
– La lucha contra la inmigración clandestina y el terrorismo internacional.




Crecimiento real de la población

Crecimiento real es la suma del crecimiento natural más el saldo migratorio: CR=CN+SM.

Desde mitad del XIX y hasta principios del siglo XX el crecimiento fue bajo. Se elevó  de 1900 a 1975 sobre todo en década de los 60 debido al crecimiento natural propio de la transición demográfica. Fue muy bajo desde entonces y en la actualidad ha crecido por la inmigración aunque, desde el 2014, el CR en España está siendo negativo.

La estructura de la población española.


1. La estructura por sexo y edad de la población española.

1.1.  La estructura por sexo

La estructura por sexo es la relación entre el número de hombres y mujeres que componen una población. Se mide mediante las tasas.


Los factores que influyen en la estructura por sexo son el nacimiento siempre de un mayor número de niños (unos 105 por cada 100 niñas), la mayor esperanza de vida de las mujeres y las migraciones, dado que suelen emigrar más los varones. En España, estos factores hacen que en las edades jóvenes predominen los hombres. Sin embargo, en la edad adulta madura se igualan y al final predominan las ancianas 

1.2.  La estructura por edad

La estructura por edad es la composición de la población por grupos de edad: jóvenes (0-14 años); adultos (15-64 años) y ancianos (65 años y más). Se mide calculando los índices. Esta se considera joven cuando el porcentaje de jóvenes supera el 35% y envejecida, cuando el porcentaje de ancianos supera el 12%.


Los factores que influyen en la estructura por edad son: la natalidad, en el número de jóvenes; la esperanza de vida en el número de ancianos, y las migraciones, dado que los migrantes son habitualmente jóvenes. En España, la estructura por edad se encuentra envejecida, pues los jóvenes representan un bajo porcentaje y los ancianos están muy por encima del 12%. Las causas del envejecimiento son el fuerte descenso de la natalidad desde 1975, que ha reducido el número de jóvenes y el aumento de la esperanza de vida

–  Las comunidades con mayor porcentaje de jóvenes son las que poseen tasas de natalidad relativamente más altas o las fuertemente inmigratorias (Madrid y litoral mediterráneo).
–  Las comunidades más envejecidas son las que en el pasado se vieron muy afectadas por la emigración y cuentan actualmente con bajas tasas de natalidad emigrantes (Galicia y el interior peninsular).

Las consecuencias del envejecimiento son la desaceleración económica porque reduce la población activa y la capacidad de innovación  y la elevación de los gastos en pensiones, sanidad y cuidados para los ancianos, que afectan a la viabilidad del Estado del bienestar. Con la llegada de la crisis, estos servicios se han visto reducidos por los recortes de la administración, provocando un descenso evidente en la calidad de vida de muchos ciudadanos.


2. La estructura económica de la población española.   
La estructura económica de la población estudia la población que contribuye con su actividad al proceso productivo y los distintos sectores en que se desarrolla esa actividad.

2.1.  La población activa e inactiva

La población activa es el conjunto de personas, que en edad de trabajar (16-67), que busca un empleo remunerado. Distinguimos, la población con empleo remunerado (ocupada) y a la que no tienen trabajo y lo buscan, (población activa desocupada).   

La población inactiva es la que no realiza un trabajo remunerado ni se encuentra disponible para desempeñarlo, como pensionistas, rentistas, incapacitados y estudiantes. Existen diversos índices para medir la actividad de una población, como la tasa de actividad, la tasa de paro y la tasa de dependencia.

2.1.1.  La tasa de actividad
Es el porcentaje que mide la actividad de empleo de una población. Esta tasa divide la población activa entre la población mayor de 16 años en edad de trabajar  y se compone de personas ocupadas y personas en paro. Actualmente, en España, esta tasa se sitúa en torno al 59,5% en 2015.
a)  La evolución de la tasa de actividad en España ha pasado por diferentes etapas:
- Entre principios del siglo XX y la década de 1990, la tasa de actividad descendió, debido a la emigración y al aumento de la tasa de dependencia.  El aumento de la tasa de dependencia de los jóvenes se ha debido al retraso hasta los 16 años de la edad mínima legal para trabajar y a la prolongación de la escolaridad obligatoria.
-  Desde 1991, la tasa de actividad ha experimentado un fuerte crecimiento porque implantó un nuevo sistema de elaboración de la Encuesta de Población Activa –EPA y porque las mujeres continúan incorporándose al mercado laboral.


b)  La tasa de actividad presenta variaciones según el sexo, la edad y el territorio.
–  En función del sexo, la tasa de actividad femenina, partiendo de cifras bajas y de descensos durante las épocas más intensas del éxodo rural, aumenta desde la década de 1970. Este hecho se ha visto facilitado por motivos ideológicos (cambio de mentalidad sobre su papel en la sociedad), demográficos (control de la natalidad) y económicos (crecimiento del empleo en el sector terciario y necesidad familiar de un segundo salario).
–  En función de la edad, la tasa de actividad de las mujeres decrece, pues algunas desde los 30 años, abandonan el trabajo al formar una familia, ante las dificultades para conciliar la actividad laboral y la vida familiar. Además, las personas de más de 50 años y menores de 25 tienen más dificultades a la hora de encontrar empleo.
–  En función del territorio, las tasas de actividad son más altas en las comunidades de mayor dinamismo económico, Madrid, País Vasco, Valencia y Cataluña, y menor en las comunidades más pobres, como Andalucía, Galicia, ambas castillas y Extremadura.
2.1.2.  La tasa de paro
a)  La evolución de la tasa de paro ha pasado por diferentes etapas:
–  Hasta 1973 no fue un problema grave (no superaba el 3% de la población activa), Desde entonces se han sucedido épocas de mayor paro en las crisis económicas y se en otras ha disminuido ante coyunturas económicas más favorables o por reformas legislativas que flexibilizan el empleo y crean nuevos tipos de contrato para facilitar el trabajo, sobre todo de los jóvenes.
–  En la actualidad, las cifras de paro se deben principalmente al aumento de la productividad, que reduce la necesidad de mano de obra, y a coyunturas económicas recesivas, como la iniciada en 2008, que ha elevado nuevamente la población parada. En la actualidad, en 2018, las cifras de paro se sitúan en torno al 17%. Existe una característica básica en nuestra tasa de paro y es su  carácter estacional. Hay periodos durante el año donde el paro desciende por las necesidades económicas del país (turismo).

b)  La tasa de paro presenta variaciones en función del sexo (mayor paro femenino), la edad (mayor desempleo juvenil), el nivel de instrucción (más paro cuanto menor cualificación), la época del año (paro estacional tras la recolección de las cosechas y la reducción de la demanda hotelera en invierno) y la comunidad autónoma (más paro en las de menor dinamismo económico y mayor peso de la población joven, como Extremadura y Andalucía).

2.2.  Los sectores económicos
La población activa se distribuye en tres sectores económicos: primario, secundario y terciario. 
La evolución de estos sectores en España ha pasado por varias etapas desde principios del siglo XX.
a)  El sector primario incluye las actividades dedicadas a la obtención de materias primas: Alcanza cifras muy bajas (4,1% en 2015).
–  En el primer tercio del siglo XX, su descenso estuvo relacionado con la fase inicial del éxodo rural. Se recuperó en la  Guerra Civil y la posguerra y después continuó su declive hasta la actualidad. No obstante, todavía cabe esperar que baje más, a medida que la modernización agraria obligue al abandono de las explotaciones poco rentables. 
b)  El sector secundario comprende las actividades destinadas a la transformación de las materias primas: la industria y la construcción. A principios del siglo XX ocupaba a un escaso porcentaje de la población debido al insuficiente desarrollo industrial. Desde entonces ha tenido un crecimiento fluctuante hasta situarse en cifras similares a las de otros países industrializados europeos (20,9% en 2015).  
–  En el primer tercio del siglo XX, la población ocupada en el sector secundario creció con el impulso dado a la industria y a las obras públicas por la dictadura de Primo de Rivera. Se frenó durante la Guerra Civil y la posguerra,  y aumentó considerablemente en los años de los planes de desarrollo y el aumento de la construcción en las ciudades industriales y áreas turísticas
–  Desde 1975, la población activa de este sector disminuyó por la crisis económica, que fue sobre todo industrial y se produjo el trasvase de parte de su población al sector terciario. Además, la industria moderna utiliza nuevas tecnologías que requieren menos manos de obra y demanda cada vez más servicios a la producción.
c)  El sector terciario incluye las actividades que proporcionan servicios: transporte, comercio, turismo, sanidad, educación o finanzas. A principios del siglo XX ocupaba también a un escaso porcentaje de la población (17,8%), debido al bajo nivel de vida. Desde entonces ha crecido, salvo el paréntesis de la Guerra Civil, hasta ocupar en la actualidad a la mayoría de la población (75% en 2015). Las causas de este crecimiento han sido las siguientes:
–  El aumento del nivel económico y del nivel de vida
–  Los cambios operados en los otros sectores económicos han favorecido al sector terciario: la mecanización agraria, primero, y la crisis industrial después. 
–  El incremento de los servicios públicos por la creación de la administración autonómica y europea y el desarrollo del Estado del bienestar. 
–  La creciente incorporación de la mujer al trabajo fuera del hogar se realiza básicamente en este sector.
La distribución espacial de la población ocupada por sectores económicos muestra un peso del sector primario superior en el interior peninsular, Galicia, Andalucía y Murcia; el predominio del sector secundario en La Rioja, Navarra, el País Vasco, y Cataluña, y la terciarización de Madrid, las zonas turísticas de Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.

El futuro de la población española.
  
España está experimentando profundas transformaciones demográficas desde 1975. Ha dejado de ser un país natalista, joven y emigratorio, para convertirse un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, envejecido e inmigratorio. Estos cambios conllevan otros de orden económico, social y cultural. Por eso, los expertos realizan proyecciones demográficas de futuro, para poder planificar temas como la necesidad de plazas escolares o de residencias para la tercera edad; el gasto sanitario, o en pensiones; las ayudas sociales; etc.



1.  Futuro del movimiento natural

a)  La tasa de natalidad, durante las décadas de 2020-2050 probablemente decrecerá, al llegar a la edad fértil las mujeres españolas nacidas en la época de mayor descenso de la natalidad (1985-1995). La fecundidad dependerá de la inmigración extranjera y  de las pautas evolución de la fecundidad de las mujeres españolas. La fecundidad se facilitaría con ayudas directas a la natalidad, medidas estables y eficaces de apoyo a las familias.

b) La tasa de mortalidad, actualmente baja, crecerá hasta tasas medias debido al constante envejecimiento de la población. Paralelamente, la esperanza de vida aumentará por las mejoras sanitarias y de la calidad de vida.

c)  El crecimiento natural, se ha vuelto negativo desde 2014 y se espera que continúe así sino cambian las perspectivas demográficas.

2.  Futuro de los movimientos migratorios

a)  Las migraciones de la población española mantendrán el predominio de las migraciones internas interurbanas, intrarregionales e interprovinciales y un aumento moderado de la emigración al exterior.

b)  La inmigración extranjera es muy difícil de prever, ya que depende de factores como el número de retornos que se puedan producir y el mantenimiento de España como destino inmigratorio. Ambos estarán condicionados a su vez por la evolución de la situación económica.

c)   Futuro del crecimiento y de la estructura de la población

El lento descenso de la población continuará hasta 2050 por el envejecimiento de la población, el aumento de la emigración hacia las áreas desarrolladas y el descenso de la de la inmigración. Estos índices podrían variar en los próximos años.

En la estructura por sexo seguirán predominando los varones entre los jóvenes y, las mujeres, entre las ancianas. No obstante, las diferencias numéricas entre los sexos tenderán a acortarse a medida que el estilo de vida de las mujeres se aproxima al de los varones.   

En la estructura por edad, hacia 2050 España será uno de los países más envejecidos del mundo.

Para paliar los problemas derivados del envejecimiento, existen diversas soluciones. La OCDE recomienda el retraso en la edad de la jubilación, la eliminación de las prejubilaciones y el fomento de los fondos de pensiones. Frente al gasto médico, la prevención y un uso más racional de los recursos sanitarios. Y frente a los cuidados y atenciones que requieren los ancianos, la implantación de servicios de apoyo y “respiro” a las familias que conviven con los ancianos y la creación de residencias para la tercera edad.

d)  En la estructura económica
 La tasa de actividad crecerá hasta 2020, sobre todo la femenina. Para paliar la desaceleración económica derivada de este hecho, debe fomentarse la incorporación al trabajo de jóvenes y mujeres y la inmigración extranjera. También es necesario combatir la desigualdad de las mujeres en el empleo en cuanto a salarios y acceso a los puestos de responsabilidad.

Por otra parte, el incremento de la terciarización de la actividad económica aumentará el porcentaje de población empleada en el sector servicios, a costa de los otros dos sectores.



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